El Secreto del Pensamiento Positivo
- Feb 15, 2017
- 4 min read
Hay personas negativas como el anciano que decía: “de algo se va uno a morir, vámonos enfermando de algo”. Y hay seres positivos como el viejito de 96 años de edad al que le dice un periodista que lo está entrevistando: “Lo felicito por su entusiasmo y espero poder entrevistarlo cuando cumpla 100”. Y el viejo le dice: “Gracias señor, no tema que así será, usted está joven y aún le quedan buenos años por delante”.
¿Alguna vez ha notado que algunas personas parecen ser capaces de mantener una actitud positiva a pesar de lo que está sucediendo a su alrededor? Ellos aprecian los buenos momentos, mostrando optimismo y confianza enfatizando lo que es bueno. Las personas optimistas se centran en lo positivo aún durante situaciones adversas, ven oportunidades en tiempos difíciles, así como valoran lo positivo en personas negativas y aprecian cada momento que la vida les trae.
La palabra optimismo viene de la latina optimus, que significa “mejor”. Una persona optimista siempre está buscando lo mejor en cualquier situación y espera que sucedan cosas buenas.
Aunque nacemos con tendencias temperamentales, podemos fortalecer dicha predisposición natural hacia el optimismo con un poco de práctica. Generalmente, aprendemos estas actitudes en nuestra vida de nuestras padres y de personas importantes para nosotros, al escuchar sus comentarios ante determinadas situaciones. Luego, nuestras propias experiencias refuerzan o debilitan la actitud emprendida. El optimismo nos ayuda a salir adelante en la vida, a resolver nuestros problemas y a disminuir la ansiedad. De igual manera, el pesimismo nos impide ver con claridad y objetividad el dilema y su solución, aumenta el estrés y la preocupación, transmitiéndolo a aquellos que nos rodean. Pero no importa cuál de las dos actitudes aprendimos de niños, ambas son una elección personal. Nadie nos puede obligar a ser optimistas, ni nadie lo puede impedir salvo nosotros mismos. Si de alguna manera aprendimos a ser pesimistas, podemos practicar el optimismo. La siguiente historia es un magnífico ejemplo de dos hijos criados bajo las mismas condiciones pero con diferente enfoque personal.
Optimismo y pesimismo
Una historia de la República Checa
Había una vez un rey que tenía dos hijos gemelos. A pesar de que eran exactamente iguales, sus personalidades eran tan diferentes como la noche y el día. Uno de ellos era un pesimista sin esperanza, el otro, un optimista incurable. No importa que sucediera en sus vidas, el optimista nunca perdía la perspectiva de lo bueno y el pesimista nunca podía encontrarle el lado bueno a nada.
Cuando llegaron a la mayoría de edad, el rey decidió que era hora de abrirles los ojos al otro lado de la vida. Lo haría a través de los dones que les dio.
Como regalo para el pesimista, fue al joyero real: “Me gustaría darle el mejor reloj que jamás se ha hecho”, dijo. “El dinero no es problema. Joyas, diamantes, oro, platino, lo mejor que se pueda conseguir. Y lo quiero listo para el cumpleaños de mis hijos”.
Para el del optimista, fue hasta el jardinero del palacio y dijo: “Cuando se despierte en la mañana del día de su cumpleaños, quiero que vea a los pies de su cama un enorme montón de estiércol”.
El día del cumpleaños llegó. Con gran emoción el rey fue a ver a su hijo pesimista. Lo encontró sentado tristemente en su cama con un magnífico reloj.
“¿Cómo te parece tu regalo?”, preguntó el rey.
“Está bien”, dijo el pesimista. “Pero en realidad es bastante llamativo. Y aunque no lo fuera es el tipo de cosas que probablemente sean robadas o que podría perder o se podría romper ...”.
El rey había oído lo suficiente y se fue a ver a su hijo el optimista, al cual encontró bailando de alegría. Cuando su padre entró en la habitación, el hijo corrió y lo abrazó.
El rey definitivamente no se esperaba esta reacción del hijo, por lo que decidió interrumpirle en su celebración y preguntarle si sabía lo que le había regalado. A lo que el joven respondió lleno de emoción: “Claro que sé lo que es. Es popó de caballo”. Y el rey aturdido le preguntó al hijo: “Y por qué estás tan contento?” A lo que el hijo le contestó: “Pero no lo ves, si tengo una bolsa con popó de caballo, es que debe haber un poni por aquí cerca”.
Todo en la vida está preparado para que tú seas lo mejor que puedes ser y cumplas con tu misión. Ten confianza en que hay razones por las que vives cada experiencia. Baila al ritmo de la vida y verás como terminarás brillando más allá de lo imaginado. Tú puedes, tú eres capaz, tu lo vas a lograr, ¡te lo mereces!
Acompáñame en las diferentes redes sociales para poderte entregar mensajes positivos, de felicidad, amor y abundancia. Siempre encontrarás ejercicios prácticos para ayudarte a mejorar tu bienestar y cultivar una vida feliz y más saludable. Por favor comparte este mensaje para que otras personas se beneficien también. Muchísimas gracias por ser parte de esta comunidad y ojalá compartas tus opiniones en los comentarios.
Puedes adquirir mi libro Rumbo a la felicidad: 7 pasos hacia una vida llena de alegría en Amazon
No eres suscriptor todavía? Regístrate para recibir diariamente mis mensajes.























Comments